viernes, 30 de noviembre de 2012

Esto no hay quién lo aguante

La adolescencia es una etapa maravillosa, complicada, extraordinaria, excepcional y que "Gracias a Dios, se pasa". Para aquellos que penséis que no es así, os aseguro que sí, se pasa, aunque haya  momentos en los que pensemos que no vamos a sobrevivir a ella, y cuando se pasa se vuelven a convertir en aquellos seres encantadores.

Hoy preveo que vamos a tener un día movidito aunque quizás al ser viernes no llegue la sangre al río y sólo haya sido un mal comienzo, espero que al salir del colegio los malos humores, así como el dolor de barriga, se hayan ido dando paso a la felicidad del fin de semana.

El dia empezó difícil, Peque ha pasado mala noche, enfermedad mensual, y se ha despedido de mí dando un portazo al coche y diciendo "esto no hay quién lo aguante", lo que me ha hecho pensar que no sé a qué se refería exactamente, quizás se refiriese a la mala noche, al dolor de barriga, al cole, al frío,a la lluvia, al madrugar, a lo largo que se le hace la semana, a su madre implacable que a pesar de lo malamalísima de la muerte que está le hace ir al cole,  ... o quizás a su etapa adolescente, en un momento de lucidez...


Porque el viaje en coche de primera hora de la mañana, la mayoría de los días, es un viaje en el que el único que habla es Carlos Herrera en la radio del coche, las tres vamos ensimismadas en nuestros pensamientos. Ese silencio no se rompe hasta que llegamos a la puerta del colegio y nos despedimos con un sencillo "adios" y por mi parte en caso de exámenes "mucha suerte, y tranquilas que lo sabéis todo", por eso de dar ánimo y afianzar la moral a  las niñas, aunque para mis adentros quede pensando, si hubieras estudiado un poquito más seguro que no ibas tan nerviosa, pero claro lo dejamos todo para el último día y el último momento...

Si hablamos de tema exámenes y estudios... eso para otro día y con post exclusivo!!!!

Con su frase lapidaria "esto no hay quién lo aguante", Peque se ha quedado tan ancha y sin embargo, yo llevo toda la mañana dándole vueltas, ¿qué quería decir? ¿a qué se refería? Cuando salga del colegio le preguntaré, o quizás será mejor no hacerlo, por aquello de no despertar a la fiera.


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