miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿No existen los hijos adolescentes?

Sigo trasteando en la red, buceando por ella y he llegado a la conclusión que en la red sólo existen las mamás con niños pequeños, da igual que sean familias numerosas, que hijos únicos, etc...  las mamás, y papás , porque hay alguno aunque los menos, sólo muestran lo bueno y lo malo que es ser papás de niños pequeños. Sólo veo inquietudes cuándo no se sabe por qué el niño no duerme bien o si es mejor la guardería que tenerlo en casa, etc..  Preocupa la elección del colegio donde iniciarán sus estudios y ¿ luego ? ¿ qué pasa con esos niños ? ¿desaparecen? ¿ya no sentimos necesidad de contar nuestra experiencia como papás de hijos adolescentes? ¿ya no nos preocupan dónde estudian? ¿ni dónde son sus lugares de ocio?

Más bien, creo que lo que no nos gusta es que los demás puedan saber que hoy ha sido un mal día porque la niña no ha llegado a la hora prevista a casa, y hemos gritado todos, padre, madre, hija y si me apuras hasta el Espíritu Santo, o porque se encierra en su habitación y no quiere saber nada del mundo mundial. O quizás porque no queremos reconocer, ni siquiera ante nosotros mismos, que esa linda princesita que tenía toda la habitación llena de hadas, angelitos y princesas, que se moría por ver la peli de Barbi achuchada a mamá ha cambiado. Y ahora, encima del cuadro de princesas pega las fotos de la última excursión con sus amigas o pone una foto del vampiro de moda, y del angelito y del cabecero de la cama cuelgan collares y foulards. Y lo de ver una peli pegada a mami...


¿Por qué preocupa tanto cómo decorar la habitación de los niños cuando son pequeños para satisfacer sus necesidades y luego...? ¿Por qué compartir con todo el mundo a través de la red en nuestros blogs cómo se soluciona la colocación de su zona de juegos en la habitación y luego no compartimos cómo solucionar sus necesidades de espacio?



Porque los niños no pasan de ser esos niños adorables a adultos, directamente. No, los niños pasan a ser adolescentes, una etapa complicada en sus vidas, en las que no son niños y tampoco adultos. Una etapa llena de incertidumbres, de dudas, de contínuos cambios de humor. Y vivir con ellos no es fácil. Es todo un ejercicio de malabarismo, sobre todo si, como es mi caso, se convive con dos hijas adolescentes.



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