martes, 8 de enero de 2013

Año Nuevo

Todo llega a su fin y ya han terminado las fiestas de Navidad, ¡¡¡qué pronto pasa todo!!!!, como todos los años repartiendo las fiestas entre las familias, Nochebuena con unos, Navidad con otros.

Este año por primera vez tras la cena de Nochevieja, el ritual de las uvas y un poquito de sobremesa nos quedamos solos con Peque y con esa seriedad que le caracteriza nos dijo a su padre y a mí "me voy a la cama, bonita forma de celebrar la nochevieja" y es que ya no son esas noches en las que tras la cena y las uvas nos reíamos con ellos, contando sus cosas,... Desde hace unos años el universitario ya sale de fiesta y esta vez su hermana también fue de fiesta para alegría de ella, tristeza de Peque y preocupación de sus papis. Aunque iba a una fiesta que se suponía con todas las garantías, a la que iban todos sus amigos tanto del colegio, como de equipo e incluso iba su hermano a la misma, yo tengo que reconocer que no pegué ojo en toda la noche hasta que bajé a recogerla y la subí a casa. A pesar de que la niña se portó y de que confío en ella pero nunca se sabe... ni por su parte ni por parte de los demás y la preocupación nos rondó durante toda lo noche, bueno más a mí que a su padre, que dormía a pierna suelta mientras yo daba vueltas en la cama ...

Y como todo pasa, llegó el tan ansiado día de Reyes, son mayores pero ese día se convierten en mis peques de nuevo. El día de la Cabalgata como todos los años, merienda familiar y todos juntos a la Cabalgata, primos, tíos, amigos todos gritando como posesos a los Reyes para conseguir que miren hacia nosotros,  ¡¡y lo conseguimos!! todos miran al grupo que debe ser el más gritòn que encuentran a su paso por las calles de Gijón. Tras la Cabalgata y siguiendo con las tradiciones toca cenar el perrito caliente en Los Vikingos, luego a casa que hay que acostarse pronto.

Por vez primera el día de Reyes aguantaron más tiempo en la cama, cuando se levantaron ¡¡pasaban ya de las nueve de la mañana!! todo un logro. Pero sus caras cuando empezaron a abrir sus paquetes las mismas de cuándo eran pequeños, la diferencia es que antes era un salón en el que no cabía un paquete más, enormes todos, siempre envueltos en papeles brillantes y ahora .... Pero eso sí, los Reyes Magos acertaron al cien por cien viendo sus caras de felicidad al ver sus regalos.

Y siguiendo con las tradiciones de la familia el día de Reyes y tras pasar por las casas de los abuelos a recoger y repartir regalos llega la hora de la comida. Desde que el universitario estudia fuera de casa decidimos que ese día comemos sólos en algún restaurante de nuestra ciudad, es la única celebración que hacemos sólos, sin tíos, abuelos, primos, etc. Nos gusta a todos, lo pasamos bien y es una buena forma de terminar las celebraciones navideñas.

Tras la comida y como no podía ser de otra  manera, ya en casa tocó tarde de bingo, una forma divertida de hacer unas risas con ellos y terminar bien el día.

2 comentarios:

  1. Te lo he comentado en mi blog, pero te lo digo aquí también, con la mía de 12 preadolescente en grado máximo, me conviene leer de alguien que me lleva unos años de ventaja.
    Me encanta lo del Estado de Excepción, mientras no pasemos a Estado de Sitio...
    Besitos

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  2. Gracias por tu visita, y comentario, tengo el convencimiento de vivir en un total Estado de Excepción, nunca sabes por dónde van a salir, pasan de las risas y el buen humor, al llanto y el enfado con el mundo mundial...¿por qué? yo lo ignoro y ellas también, así que vivimos todos juntos, ellas, nosotros y sus hormonas ...

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