martes, 19 de marzo de 2013

Cómo han cambiado

Hoy la entrada original donde las haya, seguro que nadie escribe sobre el día del Padre, voy a ser la única (modo ironía ON)

Y es que cómo cambian nuestros niños. Recuerdo los nervios, semanas antes, del día del Padre, cuando empezaban en el cole a preparar los "regalos", el día anterior los nervios "no vaya a ser que Papi lo encuentre" y la alegría con que el día del Padre se levantaban corriendo para tirarse, literalmente, encima de Papi antes de que saliese de la cama aunque fuese día de cole. Y los gritos con los que Papi celebraba los regalos de los niños.

Pero poco a poco, los peques se fueron haciendo mayores, primero uno, luego la siguiente y le llegó el momento también a la peque de la casa. Y ya no hubo carreras para tirarse encima de papi y tampoco regalos hechos en el cole, en la mesita de Papi sigue habiendo un molino de viento hecho por Peque cuando tenía 4 añitos, y que a nadie se le ocurra quitarlo de ahí. Ahora toca salir a comprar algo chulo a Papi, y eso de levantarse media hora antes, va a ser que no, un beso y un felicidades rápido antes de salir de casa a carreras y sin demasiado entusiasmo que no hay gracia a estas horas.

Y hoy Papi ha tenido un día duro, incluida multa y cepo de la ORA, vamos lo perfecto para ser el día del padre y celebrarlo bien.

Cuando las recojo en el cole dice Peque "mami ¿vas a parar en Alimerka a comprar el pan?" Sí, como siempre. "vale, porque le voy a comprar a papi una bolsa gigante de las gomis que le gustan"

Cuando llega la tarde, y todos llegamos a casa, ya sí. Ya hay entrega de regalos y besos y achuchones. Y Peque le entrega debidamente envueltos la bolsa gigante de gomis que le había comprado esta mañana y  le dice que el finde le va a hacer cup cakes, que hoy no puede que tiene mucho que estudiar Y Papi babea a base de bien. Y Preuniversitaria le entrega su regalo con su mejor de las sonrisas seguido de un "buff Papi mañana más que hoy tengo mucho que estudiar, tengo examen de Bio" Y también hay llamada del hijo pródigo desde las inglaterras, con el consiguiente babeo del papi porque el niño le ha llamado. Y entonces, Papi dice que echa muchísimo de menos esos años en el que los niños eran pequeños y le traían todas esas cosas inútiles pero que las habían hecho ellos y estaban todos en casa y no había preocupaciones con estudios ni líos varios, pero que está orgulloso de ver cómo Primogénito se ha convertido en un joven responsable, Preuniversitaria también lleva buen camino (tema novios aparte que de eso Papi no quiere ni oir hablar) y Peque.... es peque, y no quiere que crezca, porque siempre fue muy cariñosa y muy buena como hoy que con Papi volvió a ser la misma de siempre, cariñosa, chillona, divertida, graciosa, con esa sorna que le carazteriza.... Peque en su pura esencia.

Y nos entra a los dos la melancolía porque hoy no tenemos a los tres en casa, aunque en unos días llegará el Primogénito y lo celebraremos como Dios manda.



6 comentarios:

  1. Bueno, no se puede quejar este papi.

    Me acabo de poner triste, soy un despiste absoluto y leyendo tu post me acabo de dar cuenta de que ayer, día del padre, no me acordé de decirle a mi hija que llamara al suyo para felicitarlo, y mira que lei ayer post sobre el tema, pues nada, hasta leer éste no he caído, y encima tarde.

    Besitos

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    1. No pasa nada se lo dices hoy, más vale tarde que nunca y al papi seguro que le hace la misma ilusión o más, porque ya no se lo espera :)
      Besinos

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    2. Ainsss te puedes creer que me pasó lo mismo?? me acordé cuando el niño ya dormía... Le llamaremos hoy :)

      Un besito a las dos!

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    3. Seguro que no se lo espera y le hará un montón de ilusión.
      Besinoss

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  2. Yo también echo de menos esos tiempos. Un beso.

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