miércoles, 20 de noviembre de 2013

Ya hace dieciocho años

Hoy hace dieciocho años que se fue mi hermano. Mi único hermano. Mi hermano pequeño. En un tonto accidente de montaña, un resbalón, una caída, un precipicio y todo se acabó, con veinte años y toda una vida por delante.

No hay día que no le recuerde. Y  no porque sean días "especiales", como hoy. No. Soy de las que huye de esos días en que se supone que "por narices" tienes que recordar.

Por contra es en el día a día, por muchas pequeñas cosas. A veces es porque Primogénito tiene muchas cosas de él, otras porque de pronto veo a Peque, que no le conoció, haciendo algo muy característico de él, como subirse una pernera del pantalón del pijama hasta la rodilla y la otra no, si el pijama es largo y con puño abajo,y otras porque Lamediana, que era un bebé de meses cuando él se fue, dice "como N., ¿verdad mamá?"  y sin embargo de tanto como nos ha oido  habla como si tuviese recuerdos de él.

Han pasado dieciocho años y sin embargo, lo recuerdo como si fuese ayer, cuando sonó el teléfono, cuando allí en el aparcamiento de aquel desfiladero nos dijeron que sí, que le habían encontrado, que el helicóptero iba a rescatar su cuerpo. Fue allí donde vi a mi padre empequeñecerse hasta casi desaparecer. No recuerdo más. No quiero recordar más. No lloré. Eso sí que lo sé. Salió el sargento que llevo dentro y empecé a organizar todo y a todos. No podía llorar. Sólo lloré cuando al contestar una de las múltiples llamadas al teléfono de mis padres al otro lado estaba M., el mejor amigo de mi hermano, el pobre destrozado aún le quedaban lágrimas para llorar por N., ¡¡con todo lo que él había pasado!!.  Me olvidé hasta de mis niños, hasta que el padre de las criaturas me dijo están con mis padres, no te preocupes de ellos. Y allí se quedaron hasta que unos días más tarde mi madre me echó de su casa "ocúpate de tus niños y vete a tu casa que papá y yo estaremos bien". Y entonces sí, lloré, en mi casa, sola, con la única compañía del padre de las criaturas, en silencio pero allí estaba.

N. tenía veinte años. Durante ocho años yo había sido hija única hasta que llegó él. Fue un juguete. Mi juguete. Nunca tuve celos de él, aunque siendo niño era un picotero, siempre recuerdo cuando se caía en el pasillo de casa, por ir corriendo como un loco, miraba a ver si estaba yo por ahí cerca para llorar y que lo contemplasen, si no me veía se levantaba y tan fresco. O cuando apenas sabía hablar y decía "zi pego a la tata digo pelón y ya eztá" con aquella voz cantarina. Y hoy, de nuevo y desde hace dieciocho años, vuelvo a ser hija única.

Adoraba a Primogénito, le contemplaba, le paseaba, le llevaba a la playa, al Grupo. ¡¡Qué ilusión le hizo cuando le dije que iba a ser su padrino!!. Y Primogénito le adoraba a él, se reían juntos viendo El Chavo del Ocho o Chicho terremoto, nunca pude entender de qué se reían, a mí me sacaba de quicio. El día que se confirmó, al verle Primogénito vestido de traje y corbata muy serio me dijo "yo también camisa de padre, como N."

Me ayudó en el primer traslado, a aquel piso pequeño pero nuevo, subió y bajó cajas, hizo viajes con el coche de una casa a otra "cuando te cambies de piso me quedo yo con este que mola un rato" decía. No pudo ser, me cambié no una vez sino dos más. Ya  no estaba para ayudarme con las mudanzas.

Y se fue. Hoy hace dieciocho años. No conoció a Peque. No vio hacer la Comunión a sus sobrinos. No pudo acompañar a su ahijado el día de su Confirmación. No podrá acompañarle el día que acabe en la Universidad, será Ingeniero como lo iba a ser él, aunque no de Minas, estaría orgulloso y encantado, lo sé. Y las niñas hubieran sido su locura, sobre todo Peque y LaMediana con lo presumida que siempre ha sido, seguro que le hubieran traído de cabeza. Pero no pudo ser. La última foto de familia con él es el bautizo de LaMediana, encantado con la niña en brazos, pero las mejores fotos cuando se le ponía esa sonrisa tonta en la cara era con Primogénito al cuello, siempre, enganchado a él como si fuese un monín.

Son muchos los días que le echo de menos. En cada celebración, cada cumpleaños, cada Navidad, siempre falta él. O cuando algo me preocupa, no le tengo ahí. Me falta y siempre me faltará.

Parece que fue ayer y sin embargo Ya hace dieciocho años.

21 comentarios:

  1. Para algunas cosas nunca pasa el tiempo. Lo siento. Un beso.

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  2. Chica, me has hecho llorar. Es grande que lo sigas recordando así, de esa forma nadie se va del todo. Besos.

    María

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  3. Ay, no tenía ni idea... Qué crudo. Lo siento muchísimo, guapa. Y tienes razón. Recordar a alguien no es cuestión de una fecha marcada en el calendario sino pequeñas cosas que nos hacen tenerles presentes día a día. Un besote.

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    1. Aborrezco esos días marcados en el calendario, no me gustan nada, es como si el resto de los días no nos quisiéramos acordar, yo prefiero acordarme en cualquier momento cualquier día.
      Besinos

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  4. Solo puedo decirte que lo que he leído contiene tanto amor, tanto sentimiento sin regodearte en el dolor y sin revolcarte en la desgracia que si me lo permites me lo voy a guardar. Es una lección de cariño y de sentir la falta de alguien a quien quieres muchísimo sin caer en lo vulgar.
    Gracias por escribirlo.
    Besazo, hoy triple

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  5. Un abrazo muy, muy fuerte. Me has dejado un nudo en la garganta.

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  6. Pues sí, has hecho que nos emocionemos leyéndote, entre las líneas se percibe el cariño y su presencia en tí.

    El ser humano tiene la capacidad de sentirse acompañado de los que se fueron tan sólo con que los recordemos en el tiempo.

    Besotes apretaos, Covadonga, sigue sintiendo así.

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    1. Es tal cual lo siento Yeste, estoy hoy un poquito tristona, no sé si ha sido darme cuenta del tiempo que ha pasado y sin embargo lo cerca que parece que ha sido.
      Besinos

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  7. Preciosa entrada, llorando me tienes... Qué dolor tan grande perder un hermano, mi marido perdió a su hermana pequeña y se cómo sufrió y sufre.
    Un abrazo enorme lleno de todo mi cariño

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    1. Es de esas cosas que crees que nunca puede pasar pero pasa y te deja bloqueada. Gracias Matt, besinos

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  8. Oh Covadonga! Que pena! Me has dejado bajita, como se transmiten las sensaciones a través de este medio, para que luego digan.
    La pena con el tiempo se diluye, se puede convivir con ella, pero no se olvida nunca, menos aún en un caso así, alguien tan joven y una muerte tan absurda.
    Le haces así un precioso homenaje, sentido pero no sensiblero, tal y como te ha salido del corazón, y llega, vaya si llega...lo siento mucho, y hoy te envio más besos que de costumbre y con más cariño.

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    1. Así ha sido Inma, me ha salido directo, sin pensar, sin saber por qué he sentido la necesidad de escribirlo. Muchas gracias por tu cariño, reconforta, de verdad.
      Besinos

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  9. No me ha gustado llegar de rebote a esta entrada tan triste, pero no puedo irme sin comentarte... por el nudo en la garganta que tengo, por la entrada tan bonita que es a la vez, y porque quiero mandarte un abrazo fuerte. Qué valiente eres para escribir así.
    Un besote!

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  10. Estaba leyendo al gran Chema (Macondo) con sus palabrejas inventadas que me hacen reir, y me llamo la atencion el titulo de tu entrada, y mira he pasado e la risa al nudo en la garganta que tengo ahora mismo. Siento mucho esta perdida, porque aunque ya han pasado 18 años, te sigue doliendo como ayer... y no me salen mas palabras que decirte... Quiero leerte mas, asiq ue me quedo por aqui, un abrazo

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    1. Muchas gracias por tus palabras y bienvenida, estás en tu casa. Bss.

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