domingo, 23 de agosto de 2015

¿Quién decide qué tipo de padre eres?

Diréis que ahora que he decido volver estoy con el dedo suelto y no os doy tregua y que luego me quejaré de que no sé que contar. Pero... es lo que hay.

Esto lo tenía que contar sí o sí. A ver, poneros en situación, nos hemos ido unos días a Altea los cuatro, ya sabéis que Primogénito está currando en la Pérfida Albión y la familia se ha visto mermada pasando a ser cuatro los miembros que convivimos habitualmente. Días de sol y playa, de lecturas, y de no hacer nada pero lo que se dice nada de nada, vamos que hasta bajábamos a desayunar a una terraza... para que os hagáis una idea. El tiempo que ibamos a estar allí ya estaba consensuado antes de salir de casa, ellas hubieran preferido añadir la última semana de julio pero por tema laboral del páter fue imposible, y lo que tenían claro era que el domingo 9 de agosto a las 10.30 de la mañana tenían que estar de regreso, concretamente en un punto exacto para marcharse hasta Pravia al Xirin. Todos estábamos más o menos de acuerdo, ya que tanto el páter como yo nos hubiéramos quedado una semana más, pero tenerlas allí amargadas y con cara de seta nos hubieran amargado las vacaciones, así que decidimos que mejor poco y bien que mucho y mal. Además ellas querían ir con nosotros pero también querían volver un día determinado y como es habitual y en esta manía mía que Peque define como "viviendo al límite" una vez allí miré la posibilidad de mandarlas para casa vía tren, pero claro está no había plazas.

Bueno pues dicho todo esto. Un día que las niñas ni siquiera quisieron bajar a desayunar, para que se vea ahí el momento vago al cuadrado que vivieron, caminábamos dirección a nuestra terracita de costumbre a desayunar e íbamos hablando de vete tú a saber qué completamente absortos en nuestra conversación, vestidos para despistar, él con sus gafas de sol y sombrero panama, yo con mi pamela y mis gafas de sol. Y de pronto una voz nos dice "hola eh, hola" totalmente despistados nos giramos y nos encontramos a un primo del páter, su mujer y uno de los niños. Tras las primeras salutaciones, preguntas por los niños, ellos tienen cuatro, cuánto tiempo nos quedábamos, tanto unos como otros, y al oir que nos quedábamos apenas diez días porque las niñas querían volver nos sueltan "qué padres más liberales" yo me quedé muerta matada, pero como soy una bendita pensé claro, ellos todavía no están en esta etapa, teniendo en cuenta que su niña la mayor tiene 17 y la pequeña 5, aún no les llegó este momento, y entonces va el padre de las criaturas y dice "claro, los vuestros son pequeños por eso aún sois vosotros los que decidís ¿las niñas que se quedaron en la piscina con la abuela? y entonces la respuesta nos dejó... "sí, bueno menos la mayor (os recuerdo 17 años) que se quedó en Madrid a estudiar".

A ver, me lo explique, ¿nosotros somos los padres liberales y un poco "huevones" porque adaptamos nuestras vacaciones a las de nuestras hijas de 20 y 17, pero que pasamos todos juntos, y ellos son los padres ejemplares que dejan SOLA en Madrid a la niña mayor de 17 años durante tres semanas?

No contentos con este encuentro fortuito hubo más, con niños e incluso sin ellos. En el último de los encuentros, sólo los adultos delante de unas copas en una terraza, volvieron con el tema de las niñas y de que nos íbamos tan pronto y si salían o dejaban de salir, soy pesada pero recuerdo que tienen 20 y 17 años, ya empezaba yo a mosquearme un poquito cuando se le escapa (mirada fulminante de su mujer) que la suya vuelve como máximo a las 11 con su novio...... ¿novio? ¿17 años y novio? ¿y sola en Madrid tres semanas en verano "a estudiar"?  ¿y los padres liberales y las hijas que salen mucho son las mías porque en verano salen a las fiestas de prao de Asturias, a las verbenas del club o del tenis?. A ver, que a los 17 años mis hijos no tienen novio, a esa edad pueden "tontear" que con el paso de los años, como es el caso de Primogénito, siguen juntos, pues sí, entonces sí ya diré que tienen novio, pero con 17 no. Y con 17 años no se quedan solos en casa mientras yo me voy de vacaciones tres semanas.

Desde luego que cada uno educa a sus hijos como mejor cree y en cada casa las normas son diferentes, pero lo que tengo muy claro es que yo no soy nadie para juzgar a los demás, por tanto no soporto que me juzguen a mí y me pongan etiquetas, eso sí si ellos me juzgan entonces yo también lo hago y me despacho "tan agustito"

lunes, 17 de agosto de 2015

De vuelta

Aquí estoy de nuevo, después de desaparecer, aparecer, cambios en el blog, cambios muchos cambios.... hoy he tomado la decisión de regresar.... al menos de momento. Pero, si no me veo capaz de, por las razones que sean, seguir, la próxima vez que abandone sí será definitiva.  ¿Por qué? porque no soporto a las personas que van y vienen... y yo con este blog me estoy luciendo, sí señores, aparezco y desaparezco cual Guadiana.

En la mayoría de los casos cuando llega el mes de agosto y con él las vacaciones la blogosfera no se muere pero sí se ralentiza y entonces ¡zas! llego yo, a contracorriente. Tras pasar unos días descansando, horas de sol y playa, de sol y piscina, de sol y paseos, de sol y sol, he pensado mucho y ahora de vuelta a casa continúo con las vacaciones y he decidido que sí, que vuelvo con fuerzas renovadas, con la cabeza clara, todo lo clara que yo pueda tener la cabeza, con ganas de cambios, de momento me he cortado el pelo un montón. Así que aquí estoy de nuevo. Ya mediado el mes de agosto reaparezco ahora que nadie asoma por esta ventana, a contracorriente, como diría Peque "en mi línea"

Y que mejor manera de hacerlo que haceros un pequeño resumen de lo acontecido en esta casa. Primogénito nos honró con una visita de una semana en el mes de junio antes de irse con sus amigos a Polonia, es lo que ocurre cuando uno ya ha entrado a formar parte del mercado laboral, que las vacaciones de tres meses en casa en verano se terminaron, y claro está, si tiene quince días pues se va con los colegas de vacaciones, al menos le tuve una semana en casa para achucharlo.... y ahora a esperar que llegue la Navidad y que regrese como el almendro a casa por Navidad....


Tanto LaMediana como Peque terminaron bien el curso. LaMediana sacó el carnet de conducir, aprobando tanto teórico como práctico a la primera, según Primogénito "con lo torpe que es antes que volver a subirse al coche de nuevo con ella el examinador la aprobó fijo" .  Como suele decirse "amor de hermano"






Peque por su parte se fue a Loyola a un encuentro nacional de "loyolos" una semana, se lo pasó en grande y, como no puede ser de otra forma en su línea, a la vuelta cuando ya estaba en el autobús de regreso me envía un guasap "mami ¿hoy abren los médicos?" casi me da un mal, claro está no sabía yo si salir corriendo a buscar al autobús o ir con una ambulancia a recogerla, porque además ¡¡¡era domingo y por si fuera poco aquí al día siguiente también era festivo!!! (que sí que algún festivo tenemos ya ya lo sé) ... Fue más el susto que me dió que la urgencia de médico, atacada de la alergia durante los días que estuvo allí más el sol y su fotosensibilidad, que sí que la niña lo tiene todo para ella,  pues se le pusieron los ojos como dos globos, uno más que el otro, pero gracias a mi Boticaria de cabecera siempre ahí de guardia las 24 horas del día los 7 días de la semana y las nuevas tecnologías, me salvaron de una visita a urgencias. Mil gracias Boti.


Y como esto es Asturias, con el verano llegan "las fiestas de prau" y este año ambas han decidido no dejar prau sin pisar, empezaron en Castiello (Peque no estaba y se la saltó, menos mal), siguió el Carmín de la Pola, cita obligada del verano astur a partir de cierta edad y que hoy recuerdo con nostalgia, este año Primogénito no está, para su pena y dolor, pues él lo vivía intensamente gracias que un amigo tenía casa en la Pola y los padres les dejaban el prao de la casa para tras la fiesta recobraran "el ser" y así disfrutar de la fiesta hasta altas horas. Pues este año las dos "monas" se organizaron con sus amigas, reservaron autobús de ida/vuelta y para allá se fueron cargadas con sus bollos preñaos, tortillas, etc, salieron a mediodía y la vuelta la dieron a las 4 de la mañana. Que allí estaba yo a pie de autobús para recogerlas y subirlas para casa.

Luego llegó Salinas y su Festival Longboard, ahí sólo Peque ya que una de sus mejores amigas practica el surf así como el padre de otra de sus amigas, encargado de devolverlas a casa a altas horas. Y a la vuelta del Mediterráneo ahí estaba esperándolas el Xiri 2015.









Y Gijón en su Semana Grande, como no podía ser de otra forma, visita obligada a la Feria de Muestras, con su bocata de calamares o de chorizo de El Cuco. Y como no podía ser de otra manera el Carnaval de Luanco, que son así de chulos y lo celebran en pleno mes de agosto, y hasta Luanco que se fueron. Coincidía con la Noche de los fuegos en Gijón, que nosotros (el padre de la criatura y una servidora) pasamos cenando en el barco de unos amigos y como el tiempo no acompañaba, había maretón, no pudimos salir y verlos desde el mar, que es una pasada, nos limitamos a verlos desde el pantalán y disfrutar de una noche de fuegos

Ayer fue la fiesta fin de feria y como no podía ser de otra manera allí estuvieron, así que hoy tranquilinas las dos en casa, de relax.

Entre fiesta y fiesta nos fuimos diez días a Altea, días de luz, de sol, de caloret muuuuchooo caloret, piscina, sol, sol, piscina.... días de familia, aunque echando mucho de menos a Primogénito.

Y ya que acabó todo el ajetreo de fiestas, al menos hasta septiembre que ya. ya lo sé faltan las fiestas de La Guía y del Grupo, lo he pensado y aquí estoy. De vuelta.